La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, aseguró este miércoles que Estados Unidos no va a tomar el control de Groenlandia, en su primera visita a ese territorio autónomo danés desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, mostró su interés por la isla.


“Estados Unidos no va a hacerse con Groenlandia. Groenlandia es de los groenlandeses. Y ese será el mensaje que enviaremos juntos los próximos dos días”, dijo Frederiksen antes de reunirse con el presidente groenlandés en funciones, Múte B. Egede, y el entrante, Jens-Frederik Nielsen.


Nielsen pertenece al partido, Demokraatit (liberal) que ganó las elecciones del pasado día 11 y presentó el pasado viernes un Ejecutivo de coalición que agrupa a todo el independentismo moderado y a cuatro de las cinco fuerzas parlamentarias, aunque el Gobierno no será elegido formalmente por el Parlamento hasta el 7 de abril.
“Necesitamos estar juntos en estos momentos difíciles en los que se encuentra Groenlandia. Y cuando Groenlandia está en una situación difícil, también lo están el Reino de Dinamarca y Europa”, dijo.
Frederiksen resaltó que el objetivo principal de su visita, que durará hasta el viernes, es mostrar “unión” frente a la “presión” de Estados Unidos “con respecto a la soberanía, fronteras y futuro”.
Groenlandia
Groenlandia, la mayor isla del mundo, es un territorio escasamente poblado con unos 56,000 habitantes, en su mayoría inuit. Cerca del 80% de la isla está cubierta de hielo, lo que ha llevado a concentrar la población en la costa sudoccidental, alrededor de Nuuk, la capital. Su economía se basa principalmente en la pesca y depende de los subsidios daneses, que representan un quinto de su PIB. El interés por sus recursos naturales, como tierras raras, hierro y uranio, ha crecido gracias al deshielo provocado por el cambio climático.

Aunque geográficamente pertenece a Norteamérica, Groenlandia ha estado ligada a Dinamarca desde hace tres siglos. Los colonos nórdicos llegaron en el siglo X, aunque sus asentamientos desaparecieron para el siglo XV. En 1721, el misionero Hans Egede lideró una expedición que marcó el inicio de la colonización danesa en lo que hoy es Nuuk.
Actualmente, Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. En 1953 se incorporó oficialmente al Reino y sus habitantes obtuvieron la ciudadanía danesa. Tras un referéndum en 1979, se convirtió en territorio autónomo con control local sobre la mayoría de los asuntos, reservando la defensa y seguridad para Dinamarca. En 2009, un nuevo referéndum otorgó mayores competencias al gobierno local, dejando abierta la posibilidad de una futura independencia tras negociaciones entre Copenhague y Nuuk.
Francia apoya a Dinamarca
El presidente francés, Emmanuel Macron, ratificó en las últimas horas su apoyo a Dinamarca.
Durante una visita de Estado del rey Federico X a París, Macron aseguró que “cuando soplan malos vientos en Dinamarca, Francia está ahí y cuando los tiempos son difíciles, estamos uno al lado del otro”, por lo que anunció que el Palacio del Elíseo enviaría entre 250 y 1.000 misiles tierra-aire Mistral 3 a su par, para fortalecer su defensa.

Dinamarca, fue aliada tardicional de Estados Unidos, pero ha cambiado su postura recientemente, para posicionarse del lado de Europa.
La base de Estados Unidos en Groenlandia
En el noroeste de Groenlandia, la base espacial de Pituffik lleva décadas como uno de los principales sistemas de alerta temprana de misiles en Estados Unidos. Desde que Trump retomó la presidencia, Washington considera a Groenlandia como una región estratégica clave para su defensa, y acusa a Dinamarca de no garantizar la seguridad de esta isla bajo su jurisdicción.

Las tensiones escalaron esta semana con la visita no autorizada de una delegación estadounidense encabezada por el vicepresidente J.D. Vance y su esposa, Usha. Tanto Dinamarca como el gobierno autónomo groenlandés rechazaron este viaje, que finalmente fue limitado a la base de Pituffik, bajo control estadounidense desde los años 50.
Esta base, situada a unos 1.200 km del Polo Norte, es la más septentrional de las que posee Estados Unidos y se construyó durante la Guerra Fría para detectar ataques de misiles. Actualmente, está gestionada por el Grupo Base Espacial 821 y realiza labores de vigilancia espacial, alerta de misiles y control de satélites de defensa, siendo clave para la estrategia militar ártica de EE. UU. Por su importancia, Vance describió a su equipo como «guardianes» de la región, destacando la relevancia geográfica de la base.