En el marco del Día Mundial de la Salud, cuyo lema este año es «Comienzos saludables, futuros esperanzadores», el doctor Mario Cruz Peñate, representante en Cuba de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), destacó los avances y desafíos globales para reducir las muertes prevenibles de madres y recién nacidos, y resaltó el papel de la mayor de las Antillas, como ejemplo regional en este ámbito.
Se tratan de las motivaciones este año para celebrar tan importante fecha, que convoca cada 7 de abril, a sumar esfuerzos en pos de la vida, subrayó durante una conferencia de prensa en la sede de la institución, donde aseguró que la mortalidad materna es un grave problema de salud pública y un tema de inequidad que vulnera el derecho de cada mujer a la salud y el derecho también de cada niño y niña a la vida.
Cruz Peñate abordó la gravedad de la mortalidad materna e infantil a nivel mundial: «300 mil mujeres mueren anualmente en el embarazo o el parto; más de 2 millones de recién nacidos fallecen en su primer mes de vida; cada una hora una muerte materna ocurrió en América Latina y el Caribe en 2020, retrocediendo dos décadas en indicadores de salud, agravado por la COVID-19».
Al respecto, ponderó cómo a pesar del contexto global, la Isla ha logrado resultados favorables en la tasa de mortalidad materna. Por ejemplo, en 2023, 38.7 por cada 100,000 nacidos vivos, que resultó inferior a los 40.9 de 2022. Asimismo, expuso sobre la mortalidad infantil, que se mantuvo estable en 7.1 por cada 1,000 nacidos vivos, uno de los índices más bajos de América Latina.

«Estos resultados son fruto de un sistema de salud gratuito, universal y con cobertura total de partos institucionales», explicó Cruz Peñate, a la vez que detalló cómo se gestiona desde el ámbito sanitario, todo el proceso de atención a las madres y recién nacidos, además de promover la planificación familiar y los conceptos de comunidades saludables.
El representante de la OPS/OMS pormenorizó en las acciones conjuntas con Cuba, destacando el intercambio de experiencias con el Centro Latinoamericano de Perinatología «que ofreció capacitación a equipos médicos caribeños en temas relacionados con emergencias obstétricas y vigilancia epidemiológica».
En esta línea resaltó los esfuerzos en el área de la salud adolescente mediante talleres ejecutados en tres provincias en pos de capacitar y preparar sobre temas del embarazo adolescente, con materiales educativos diseñados por y para jóvenes.
De igual manera «la cooperación técnica permite que las buenas prácticas de Cuba, como su red de genética comunitaria, sirvan a otros países», recalcó Cruz Peñate en sus declaraciones a la prensa.
Sobre desafíos y compromisos futuros como mantener indicadores bajos en el PAMI, expandir programas integrales de cuidados a todos los territorios y fomentar en más provincias las estrategias de salud sexual adolescente y vigilancia genética, se refirió también, como parte de la Conferencia en La Habana.
«En este Día Mundial de la Salud, reiteramos nuestro compromiso de apoyar a Cuba y fomentar la cooperación Sur-Sur, pues la salud materno-infantil no es solo un indicador: es la base de sociedades justas y equitativas».
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